Unos años atrás leí un artículo que argumentaba acerca del valor de una auditoría para las empresas pequeñas y medianas. En esos años en nuestro país todavía era obligatorio para ciertas empresas el Dictamen Fiscal, sin duda el gobierno se benefició de los resultados de fiscalizar a las empresas a través de un tercero. Las más beneficiadas, sin duda las propias empresas que tuvieron oportunidad de conocer con anticipación su situación tanto financiera como fiscal, corregirla y más aún prevenir que los errores u omisiones se repitieran nuevamente.

Unos años después con una reforma fiscal la obligatoriedad del Dictamen fiscal se eliminó y solo algunas empresas continuaron siendo examinadas en su información financiera y su situación fiscal, la relación con la Firma de auditoría les continuó brindando el conocimiento de su situación financiera y fiscal y facilitando el conocimiento de otras prácticas de administración que les ayudaron a promover un ambiente de negocios sano.

Un ambiente de fiscalización cada día más complejo, en los últimos años el gobierno introdujo y desarrolló la fiscalización a través de medios electrónicos. La emisión de un comprobante fiscal se comenzó a regular, primero con la imposición de ciertos datos que debían contener, segundo fue su impresión en una imprenta autorizada y finalmente aun cuando no será lo último la emisión electrónica (archivos XML), modificado constantemente. Además la contabilidad electrónica y cómo debe identificarse la información para facilitar su revisión por parte de la autoridad fiscal. No todas las empresas están preparadas para enfrentar estos cambios eficientemente tanto en los sistemas como en la capacitación del personal.

La documentación electrónica es acompañada por otras medidas como la penalización a la tercerización de servicios y las reglas de precios de transferencia. Estos dos temas amplios y demasiado publicitados por distintas circunstancias.

El riesgo de que estas operaciones y los documentos electrónicos no cumplan con los cambiantes requisitos aumenta el riesgo de posiciones de incertidumbre ante las autoridades fiscales.

Los mercados de valores no se han desarrollado en nuestro país, como en otros, el crédito no es de fácil acceso para las pequeñas y medianas empresas, en consecuencia la emisión de estados financieros de conformidad con las normas de información financiera mexicanas o internacionales, no es frecuente. La administración se centra en muchas entidades en el propietario gerente, con una administración centralizada. El desarrollo de gobierno corporativo es en las empresas grandes o públicas y por excepción en las pequeñas y medianas.

Después de todos los cambios que introducen el gobierno, la problemática de la economía actual y muchas otras cosas, emprender o mantener una empresa en nuestro país debe ser considerado como una hazaña. La auditoría es una herramienta que permite al empresario acompañarlo en ésta iniciativa y tomar un camino menos difícil y muchas de las veces más eficiente en términos monetarios y previniendo los riesgos y las posiciones inciertas.

Terceros interesados

Otras partes atraídos por la empresa, como pueden ser los integrantes del sector financiero y las autoridades regulatorias, al conocer que la información financiera es examinada tendrán seguridad que la información es correcta y confiable. Una declaración de impuestos examinada por un tercero con la experiencia apropiada, provee la seguridad de que los errores han sido identificados y los dolores del futuro prevenidos en beneficio de la empresa. Los documentos fiscales electrónicos son complejos por su propio esquema y las modificaciones constantes que hace la autoridad, la no deducibilidad de una partida puede resultar en una cantidad significativa, las multas por emitir los comprobantes en forma inadecuada son también cuantiosas. Los Estados financieros dictaminados facilitan la relación con el sector financiero y la posibilidad de obtener crédito para financiar el crecimiento.

 

Mejores prácticas

La auditoría sostienen algunos autores juega un papel importante en la promoción de buenas prácticas de la administración, además de orientar a las empresas en la formación de los encargados del gobierno de la empresa. El término usado es el de "gobierno corporativo" y apareció hace algunos años y definido por Justin Owen "El marco normativo, de relaciones, sistemas y procesos dentro y mediante los cuales se ejerce la autoridad en las corporaciones".

El gobierno corporativo no solo es el consejo de administración de una empresa, lo conforman todos aquellos con autoridad para tomar decisiones y prevenir o asumir riesgos. Una empresa que empieza a exportar sin los análisis previos a un país en donde se graven sus productos, puede enfrentar rápidamente cargas impositivas no previstas que afectan a su flujo de efectivo y capacidad de maniobra ante terceros.

Llega un punto en el cual el empresario gerente, debido al crecimiento ya no puede tomar todas las decisiones y requieren de implementar controles y administración. En esta etapa la auditoría brinda un valor agregado al identificar: controles, problemas de gestión y sistemas. La implementación de controles previene o detecta errores; por ejemplo la revisión de facturas centralizada y distinta de la que ordenó y recibió las compras, en el área de tesorería, los pagos duplicados o no autorizados, la elaboración mensual de las conciliaciones de saldos de cuentas colectivas ( por ejemplo de proveedores) detecta los pagos duplicados. El establecimiento de límites monetarios para la autorización de operaciones es un control que previene los errores.

 


Artículo redactado por:

C.P.C. Salvador Hernández Islas
Socio de auditoría y líder de la práctica profesional de BTM
Oficina Cd. Juarez / Tijuana
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